Un petit calfred de l’ànima


Els numeros irracionals
Noviembre 21, 2009, 1:13 pm
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Timagines ser el numero pi? O l’e? Per no tenir no tens ni nom, tens un alias gracios pq el teu nom real es llarg com una esquela de l’abc. El numero pi mai sha vist el cos sencer, ni idea de com te els peus. mai el podien haver convidat a una festa pq no haguessin pogut tencar la porta.

Putu pal ser un numero irracional.

-Dra. hoVse



El vent dels deus
Noviembre 19, 2009, 12:13 am
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KamiKaze= Kami Dios en la religión Sinto, Kaze viento.

La palabra fue utilizada originalmente por los traductores estadounidenses para referirse a los ataques suicidas efectuados por pilotos de una unidad especial perteneciente a la Armada Imperial Japonesa, contra embarcaciones de la flota de los Aliados a finales de la Segunda Guerra Mundial. Estos ataques pretendían detener el avance de los aliados en el océano Pacífico y evitar que llegasen a las costas japonesas. Con esta finalidad, aviones cargados con bombas de 250 kilogramos impactaban deliberadamente contra sus objetivos, con el afán de hundirlos o averiarlos tan gravemente que no pudieran regresar a la batalla.

Aunque hubo diversas unidades suicidas en tierra, mar y aire, esta unidad especial de ataque es la más representativa de su tipo.

En Japón no se utiliza con este sentido la palabra kamikaze. Se prefiere el término Shinpū tokubetsu kōgeki tai ( «Unidad Especial de Ataque Shinpū») o su abreviación tokkōtai.

El origen del mito kamikaze se origina en el siglo XIII, cuando una flota procedente de Mongolia, bajo el mando de Kublai Khan, se presentó  en costas japonesas con la finalidad de invadir el país. Afortunadamente para los habitantes, quienes no estaban preparados para combatir contra un ejército mucho mejor preparado, durante el intento de invasión, un tifón arrasó la flota invasora. Este fue llamado Viento Divino y considerado como una señal de que Japón era el elegido por los dioses y, por lo tanto, estos se encargarían de su seguridad y supervivencia.

Durante la Segunda Guerra Mundial se implementaron unidades especiales suicidas  en tierra (como en el caso de la «Carga Banzai»), y en el mar (como las lanchas Shin’yō). Finalmente, a mediados de 1944, el primer ministro Hideki Tōjō dio instrucciones para que los Cuerpos de Ataque Aéreo organizaran una unidad especial, lo que daría nacimiento a lo que se conoce comúnmente como kamikazes.

En ese momento de la guerra, con toda la experiencia acumulada en ataques de avión contra barco, la táctica de los kamikazes era una forma realista y racional de asumir la limitación de que el piloto acabaría muerto igualmente. Así pues, los kamikazes fueron producto de la intersección entre una tradición cultural de sacrificio suicida con la realidad táctica evidente de que planear la retirada tras el ataque era ocioso.

Las pérdidas humanas registradas fueron de 2.500 pilotos suicidas. La Flota estadounidense contabilizó el hundimiento de 49 barcos de guerra y 9.700 bajas las cuales fueron en su mayoría debidas a los ataques suicidas.

El creador de las patrullas suicidas, tras la rendición del emperador debido a los ataques con armas termonucleares, entrada la noche, decidió cometer el suicidio ritual del seppuku, y fue hallado tendido en el suelo por el personal de la base en la madrugada. Si bien Ōnishi hizo un corte limpio en la zona abdominal, falló en cortarse la garganta y rehusó tanto a recibir auxilio médico como a recibir el «golpe de gracia». Después de más de 16 horas de agonía, murió a las 6 de la tarde del 16 de agosto de 1945. La nota final que escribió decía:

Deseo expresar mi profundo aprecio a las almas de los valientes atacantes especiales. Ellos lucharon y murieron valerosamente, con fe en nuestra victoria final. En la muerte, quiero purgar la parte que me toca en el fracaso de no lograr esa victoria y pido disculpas a las almas de esos aviadores muertos y sus acongojadas familias.

Fuente: Wiki
Inspiración: un resacoso y ocioso domingo de viento


Sinto y objetos
Noviembre 17, 2009, 12:13 am
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Del sintoismo se ha dicho que es una religión animista. Sí, pero no.

El ejemplo más clásico es aquel en el que se dice que en la espada del samurai reside su alma.

Sobretodo el Kami-nagaro-michi, que es el nombre correcto de la religión en Japón (Shinto es una palabra china) es la adoración de los Kami. Los Kami son espíritus o dioses o fuerzas o lo que quieras. Residen en objetos, especialmente naturales como árboles o rocas especiales. Pero también en objetos de especial fuerza creados por el hombre.

El origen de un Kami está en cualquier cosa extraordinaria, incluso una persona extraordinaria da lugar a un Kami a su muerte.

En todo templo se adoran objetos de especial valor donde residen los Kami, estos objetos se denominan mitama-shiro. El acceso a ellos es limitadísimo, residen en la parte más profunda del tempo, el Hoden, y a menudo nadie más que el jefe de sacerdotes (guji)  los ha visto. Este, en su presencia, debe llevar una tela blanca sobre su boca para no contaminarlos.

Durante la invasión norteamericana muchos mitama-shiro se encondieron en cuevas y ante el riesgo de ser capturados se quemarán y esparcirán sus cenizas.

Cabe destacar los tesoros imperiales (sanshu-no-shinki): un espejo, una espada y joyas. De ellos no se conoce su descripción exacta, ni por supuesto existe foto alguna. Tampoco se sabe con seguridad donde residen. O si existen…

El poema de Borges, El forastero,  no podría ser más preciso (como siempre):

En el santuario hay una espada.
Soy el segundo sacerdote del templo. Nunca la he visto.
Otras comunidades veneran un espejo de metal o una piedra.
Hablo con libertad; el Shinto es el más leve de los cultos.
El más leve y el más antiguo.
Guarda escrituras tan arcaicas que ya están casi en blanco.
Un ciervo o una gota de rocío podrían profesarlo.
Nos dice que debemos obrar bien, pero no ha fijado una ética.
No declara que el hombre teje su karma.
No quiere intimidar con castigos ni sobornar con premios.
Sus fieles pueden aceptar la doctrina de Buddha o la de Jesús.
Venera al Emperador y a los muertos.
Sabe que después de su muerte cada hombre es un dios que ampara a los suyos.
Sabe que después de de su muerte cada árbol es un dios que ampara a los árboles.
Sabe que la sal, el agua y la música pueden purificarnos.
Sabe que son legión las divinidades.



Seré pequeño
Noviembre 15, 2009, 12:13 am
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Cuando era pequeño me enseñaron a perder la inocencia gota a gota ¡Qué idiotas! Cuando fui creciendo aprendí a llevar como escudo la mentira ¡Qué tonteria!

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor, de mayor quiero aprender a ser pequeño.

Me atrapó el laberinto del engaño. Con alas de cera me escapé para no volver. Cerca de las nubes como en sueños descubrí que a todos nos sucede lo que sucede.

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor, de mayor voy a aprender a ser pequeño y así cuando cometa otra vez el mismo error quizás no me lo tengas tan en cuenta.

-E. Ortiz



¿Dudar?… ¡quizás!
Noviembre 13, 2009, 12:13 am
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Esta incertidumbre no la soporto, ¡cómo extraño cuando era mas pequeño!. En ningún momento estaba solo y todo parecía tan perfecto…

Siempre parecía estar seguro. Ninguna decisión sin calcular. Pensaba que seria absurdo responder: “¿dudar?, quizás”.

Necesito que me echen una mano. Estos dias se me hacen cuesta arriba. Ya no veo el horizonte nada claro y cada paso que doy me debilita.

Pero sé que si me das un poco de tu cariño lo demas no va a importar.

-E. Ortiz



Spannungsbogen
Noviembre 11, 2009, 12:13 am
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Los Fremen eran supremos maestros en aquella cualidad que los antiguos filósofos llamaban spannungsbogen… que es la demora que se impone uno mismo entre el deseo de algo y el acto de conseguirlo.

De “La sabiduría de Muad’Dib”, por la princesa Irulan.



233 grados centígrados
Noviembre 9, 2009, 12:13 am
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Los libros no dicen nada.

Esto son novelas, tratan de personas que jamás han existido. Las gentes que las leen están descontentas con sus propias vidas y quieren vivir de otro modo que jamás podrá ser en la realidad.

Pensadores, filósofos, todos dicen lo mismo: “Solo yo tengo razón, los demás son idiotas”.

Biografías, todo historias de hombres muertos, lo que buscaban era destacarse de la masa. Ser distintos, con derecho a despreciar a los demás.

Éste debe de ser muy profundo… la “Ética de Aristóteles”, cualquiera que lo haya leído, a la fuerza ha de considerarse superior al que no lo ha leído… y es inútil, compréndalo, todos hemos de ser iguales.

Sólo se alcanza la felicidad estando todo el mundo al mismo nivel. Por eso debemos quemar los libros, Montag… todos los libros.

-R. Bradbury