Un petit calfred de l’ànima


Himnos (prólogo)
Octubre 25, 2009, 12:13 am
Archivado en: Contes

Sentado sobre la bolsa de la cuerda, con la espalda en la pared de cristal y oyendo música en mi ipod espero, espero, espero en el aeropuerto.

Pasa gente arriba y abajo con paso apresurado, casi todos más altos y más delgados que yo, con unos curiosos rasgos que uno diría que son algo angelicales. Pareciera que caminan casi son tocar el suelo.

Son peculiares los habitantes locales.

Entre la cortina de personas moviéndose veo que vienen directos hacia mi Jota y Marvin. Jota como siempre camina relajado y tranquilo, alto y recto, cada paso es perfecto, Marvin con su cara de estar pasándolo mal y sufriendo, algo más baja y con pasos más cortos y nerviosos.

Lentamente me quito los cascos, paso el cable tras el cuello y los dejos colgando en el pecho.

- Bueno ¿qué?

- Nada – dice Marvin- hay retraso pero no dicen  a qué hora saldrá el vuelo al Cañón.

Jota no dice palabra y ambos se sientan a mi lado, también contra la pared y sobre sus mochilas.

- Mira, escaladores – y señalo con la cabeza un grupo de cuatro. Tres chicos y una chica, bajos, pálidos, inflados como culturistas, pelo rubio y cara cuadrada. Uno de ellos salta riendo a carcajadas y elevándose un metro en el aire como si nada.

- ¿Cómo lo sabes? – dice Marvin

- Son de N-jura, anda que no canta. Si están aquí debe ser para escalar pero lo van a flipar.

- Y nosotros – dice Jota tranquilo mientras los mira con curiosidad infantil.

- Vaya pinta de mastodontes – dice Marvin – ¿con qué factor escalan en su casa?

- Factor 1,4 aproximadamente

- Jodeeeeeer

- Sí, pero allí sólo hacen bloque. Les va la caña si han venido aquí a escalar.

- No creo que se pueda escalar otra cosa con ese factor.

- No todo el mundo tiene la suerte de tener un factor casi 1 – digo yo.

Los observamos un rato viendo el contraste brutal con la mayoría de la gente del aeropuerto.

- Parecen elfos y enanos – digo yo sonriendo con malicia.

- ¿Qué?

- Que ellos parecen enanos y los de Himnos elfos.

Aparece una azafata de la nada y nos comunica que el vuelo va a salir finalmente.

Ante el grupo de N-jura hay la misma azafata.

Desaparece y todos nos dirigimos a la puerta de embarque.

Mientras vamos por el pasillo Marvin dice:

- Factor gravitatorio 1,4 y aquí es 0,7 ¿no?. Osea que van a pesar justo la mitad de lo que pesan en su planeta, ¿no es eso?, Kami.

Asiento y embarcamos en la aeronave.



Limpio
Octubre 24, 2009, 12:13 am
Archivado en: Cançons

Nunca he estado más limpio. He puesto fin a las lágrimas, a los años perdidos y a mis problemas. Ahora estoy limpio, ya sabes lo que quiero decir. He parado mi caida, he puesto fin a todo eso, he cambiado mis hábitos.

No entiendo que destino me espera pero empiezo a ver de lo que soy capaz. No sé  de donde viene mis fuerzas sólo sé que me gusta lo que empiezo a notar.

A veces…

A medida que pasan los años mis sentimientos giran y se retuercen, cambian según sople el viento. No doy consejos ni critico pero sé lo que no me gusta en cuanto lo veo.

Limpio, más limpio que nunca. He puesto fin a las lágrimas, a los años perdidos y a mis problemas. Y ahora estoy limpio, ya sabes lo que quiero decir. He detenido mi caida, he puesto fin a todo eso, he cambiado mis hábitos.

A veces…

Ahora estoy limpio, nunca he estado más limpio.

(probablemente mi canción favorita de DM, injustamente ignorada. hipnótica. traducción libre)


Arrakis
Octubre 22, 2009, 12:13 am
Archivado en: Fragments

A la entrada del campo de aterrizaje de Arrakeen, groseramente grabada, como si hubiera sido hecha con un instrumento rudimentario, se hallaba una inscripción que Muad’Dib se repetiría muy a menudo. [...] Las palabras de la inscripción eran una súplica a aquellos que abandonaban Arrakis. [...] Decía: “Oh tú que sabes lo que sufrimos aquí, no nos olvides en tus plegarias”.

-F. Herbert



Caminos radicales
Octubre 20, 2009, 12:13 am
Archivado en: Cançons

Vuelta al camino radical, a lugares radicales que desconocía. Rompí todo lo conseguido otra vez, todo lo que poseía y lo lancé por la ventana. Caminos radicales que rompieron en dos los colores de mi mar de un azul perfecto.

Caminos radicales que me ayudaron cuando era de madrugada. Lugares radicales a los que fuí y que nunca ven la luz del dia. Cimientos sucios, ruido sucio, lugares sucios. Mundos radicales que nunca imaginé.

Haría cola por esto, esperaría por esto, siempre hay tiempo para esto, siempre es bueno vivirlo.

Sonidos radicales que me dijeron que me acunarían cada noche. Y no tenía mucho que añadir, no me importaba mucho mi vida.

Cerré mis ojos, me cerré en mi mismo, cerré mi mundo y no dejé que nada lo alcanzara. Lo apagué todo, apagué mi mente. Tantas capas para taparme y que pudieran dejarme sordo. Lo he visto tantas veces, tanta melancolía, tanta tristeza, tanta miseria que ni lo creerías.

Y entonces se derrumbó, cariño, se derrumbó todo.

Como finalmente siempre ocurre.

(traducción libre)


¿El verdadero destino de los números primos?
Octubre 18, 2009, 12:13 am
Archivado en: Fragments

Los números primos ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales y están, como todos los demás, emparedados entre otros dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían. Esto último lo pensaba sobre todo por la noche, en ese estado previo al sueño en que la mente produce mil imágenes caóticas y es demasiado débil para engañarse a sí misma.

En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y e1 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos.

Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.



Better man
Octubre 17, 2009, 12:13 am
Archivado en: Cançons

I wanna love you
I wanna be a better man
I don’t wanna hurt you
Just wanna see what’s in your hands

Well alright now
Yeah yeah

Aaaahh….and I know you’ll understand

I’m gonna be a better man
I’m gonna be a better man



El forastero
Octubre 15, 2009, 12:13 am
Archivado en: Poemes

En el santuario hay una espada.
Soy el segundo sacerdote del templo. Nunca la he visto.
Otras comunidades veneran un espejo de metal o una piedra.
Creo que se eligieron esas cosas porque alguna vez fueron raras.
Hablo con libertad; el Shinto es el más leve de los cultos.
El más leve y el más antiguo.
Guarda escrituras tan arcaicas que ya están casi en blanco.
Un ciervo o una gota de rocío podrían profesarlo.
Nos dice que debemos obrar bien, pero no ha fijado una ética.
No declara que el hombre teje su karma.
No quiere intimidar con castigos ni sobornar con premios.
Sus fieles pueden aceptar la doctrina de Buddha o la de Jesús.
Venera al Emperador y a los muertos.
Sabe que después de su muerte cada hombre es un dios que ampara a los suyos.
Sabe que después de de su muerte cada árbol es un dios que ampara a los árboles.
Sabe que la sal, el agua y la música pueden purificarnos.
Sabe que son legión las divinidades.
Esta mañana nos visitó un viejo poeta peruano. Era ciego.
Desde el atrio compartimos el aire del jardín y el olor de la tierra húmeda y el canto de aves o de dioses.
A través de un intérprete quise explicarle nuestra fe.
No sé si me entendió.
Los rostros occidentales son máscaras que no se dejan descifrar.
Me dijo que de vuelta al Perú recordaría nuestro diálogo en un poema.
Ignoro si lo hará.
Ignoro si nos volveremos a ver.

El forastero era J.L.Borges (que cerró el círculo escribiendo esto a su vuelta)