Archivado en: Cançons
Tienes algo que ocultar.
Deberías haberlo ocultado, ¿no?
Ahora no estas contento
con el lio en que estás metido.
Es hora de pagar el precio
por no escuchar el consejo
y decidir en tu juventud
seguir la política de la sinceridad.
Las cosas podrían ser tan diferentes ahora,
solían ser tan civilizadas…
Siempre te preguntarás
como serían si hubieras mentido.
Es tarde para cambiar los hechos,
es hora de afrontar las consecuencias
de mantener
la política de la sinceridad.
Las cosas nunca son
como prometiste en el pasado.
Ahora tienes la lengua atada,
aprende bien la lección:
Di lo que tengas que decir
y calla lo que tengas que callar.
Verás tus problemas multiplicarse
si continuamente decides
perseguir ciegamente
la política de la sinceridad.
Las cosas nunca son
como prometiste en el pasado.
M.L. Gore
Afectuosa, amable, lleial, comprensiva, animada, amb una enorme capacitat d’estimar. Però de tant en tant es desviava, a vegades en mig d’una conversa, i es posava a mirar l’espai amb uns ulls absents, i era com si ja no em coneguès. Al principi, em pensava que rumiava alguna idea profunda o que recordava alguna cosa que li havia passat, però quan per fi li vaig preguntar què li passava pel cap en aquells moments, ella em va somriure i va dir: Res. Era com si la seva persona es buidés, com si perdès el contacte amb ella mateixa i amb el món. Tots els seus instints i impulsos cap als altres eren profunds, increïblement profunds, però la relació que mantenia amb ella mateixa era estranyament superficial. Era llesta, però bàsicament no l’havien educat, i li costava seguir una línia de pensament, no es podia concentrar en res gaires estona.
-P. Auster
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Avui m’he posat les dents
i les cames dels diumenges,
he agafat el bastó negre i el barret de les visites.
Avui m’he mostrat atent,
dolçament imprevisible,
he lluït el meu encant i m’he fet irresistible.
Avui m’he posat la pell
i el somriure reversible,
he adoptat un gest prudent i l’idioma del cinisme.
Avui m’he sentit content,
un plaer indescriptible,
he tornat a ser dolent i m’he fet imprescindible.
Ara em puc permetre el luxe de no fer res i distreure’m,
i cada cop fer-la més grossa sense treure’m la disfressa.
Quan em sento més idiota és quan em sento més segur,
és quan sóc prou miserable per poder riure’m de tu.
Quan em sento més idiota és quan em sento més segur,
és quan puc enamorar-me que ja no em fa por ningú.
Ningú.
-Ll. Costabella
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Leido en el blog de Marieta:
A finales del siglo XIX, un pobre agricultor escocés de apellido Fleming salvó la vida de un niño que se estaba ahogando en un pantano. El padre del niño rescatado, que era un hombre pudiente, fue a recompensar a Fleming el cual se negó en un principio a aceptar nada a cambio de su buena obra. El rico británico insistió y, finalmente, pactaron que la recompensa sería una buena educación para el hijo de Fleming:
Alexander Fleming.
Alexander se graduó en medicina y descubrió la Penicilina la cual, años más tarde, salvó la vida del hombre que de niño fue rescatado del pantano y que, de adulto, enfermó de pulmonía. ¿Y sabéis quien era esa persona a la cual los Fleming le salvaron la vida dos veces?
Pues Winston Churchill.
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Quan sol em sento,
esperits de vi em consolen
refent
desesperades esperances d’un nou camí.
I se’n va
la por momentània
d’epil·lèptics impulsos
que em traeix sovint.
I desconsol no envejo,
prou pena tinc de ser com sóc.
Fins que noves
circumstàncies,
potencials trasbalsos
m’esclafin de nou
i m’adoni,
sobtat,
amb repentina duresa
que estic sol,
altre cop.
I desconsol no envejo,
prou pena tinc de ser com sóc.
Sol,
altre cop.
-Ll. Costabella
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La aversión al riesgo es un concepto usado en economía. Indica como cuanto de miedo nos da perder.
Por ejemplo, ¿apostarías tu vida por un euro?
¿No?
¿Y si el juego consistiera y sacar a ciegas una bola de una piscina olímpica llena de bolas? Ganas si sacas una bola blanca, y te garantizan que solo hay una negra entre las millones y millones que hay blancas.
¿Lo harías? El juego es sencillo, pero te juegas perder mucho.
¿Y si te dan cien euros? ¿y mil? ¿y un millón? ¿jugarías? ¿Dónde está el límite de tu aversión al riesgo?
Hay gente que no juega a la lotería (yo) porque no le compensa la pérdida por la potencial (e improbable) ganancia. En realidad en toda apuesta o loteria oficial globalmente (contando todos los jugadores) siempre se sale perdiendo. O dicho de otra manera: la banca siempre gana.
Entonces fríamente no deberíamos jugar, no sale a cuenta…
El cálculo en euros es fácil: Lo que te puede tocar multiplicado por la probabilidad de que te toque es ¿mayor o menor que lo que te gastas?
Ejemplo: Lotería de Navidad.
- Números en el bombo : 85.000
- Premio gordo por décimo: 300.000 €
- Premio ponderado por la probabilidad de que me toque = 300.000 / 85.000. Es decir 3,5 €
Es decir que me saldría a cuenta jugar a la lotería sólo si cada décimo costase 3,5 euros o menos (y valen 20€)
Luego no juego.
Pero ¿por qué juega la gente?
Al igual que en el primer ejemplo, queda claro que para las personas las matemáticas no funcionan. Nuestra función de aversión al riesgo no es lineal.
¿Jugarias a la lotería si solo hubiesen 100 números en el bombo pero cada décimo costase 3.000 euros?
¿No? ¿ni de coña?
Pues resulta que es un juego mucho más beneficioso para tu economía que la lotería normal (calcúlalo).
Pero de nuevo entra en juego la aversión al riesgo, tan poco matemática, de los primates sin pelo.
Curiosidades.
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Hilaré un lazo sagrado entre la chica, la ciudad y yo. Así rimarán nuestros pasos y la intensidad será la solución. Los demás son los otros, ajenos a nuestra máscara perfecta. Por lo menos ya no estamos tan solos. Rompo mis ataduras y me liberas. Oro es su piel, nueve es su nombre y pongo a sus pies mis venas para que mi sangre sirva de limosna, y lo que abrevien las distancias, lo engrandezca mi memoria.