Un petit calfred de l’ànima


El albedrío no es libre (2)
Febrero 26, 2009, 12:13 am
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Existen varios puntos de vista en el hecho de que si la libertad metafísica existe, eso es, dependiendo si las personas tienen el poder de elegir entre alternativas genuinas.

  • El Determinismo es el punto de vista en el cual todos los eventos son resultados inevitables de causas previas, de que todo lo que pasa tiene una razón de ser causal.
  • Lo contrario a esto es el libertarismo o voluntarismo filosófico, que mantiene que los individuos tienen libertad metafísica y por lo tanto rechazan el determinismo. Según su punto de vista, el libre albedrío realmente existe, y esa libertad hace que las acciones sean un efecto sin causa.

Spinoza comparó la creencia del hombre en el libre albedrío con una piedra que piensa que escogió el sendero al cual llego por el aire y el lugar en el cual aterrizó. En la Ética él escribió:   “Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza.”

Un experimento realizado  por el doctor Álvaro Pascual-Leone, se basaba en preguntar a los sujetos qué mano querían mover. Encontró que, estimulando diferentes hemisferios del cerebro usando campos magnéticos, era posible influenciar fuertemente en la elección. Normalmente la gente que opta por la mano derecha escogería mover dicha mano 60% del tiempo, pero cuando el hemisferio derecho era estimulado, escogían la mano izquierda en un 80% de las situaciones; el hemisferio derecho del cerebro es responsable del lado izquierdo del cuerpo, y el hemisferio izquierdo del derecho. A pesar de la influencia externa en la toma de decisiones, los sujetos continuaban reportando que creían haber tomado la decisión libremente.

Experimentos análogos y más sencillos se han hecho con imágenes subliminales e indetectables por la conciencia, que instaban a espectadores a un determinado comportamiento. Todos los que optaban por seguir esa pauta afirmaban hacerlo por iniciativa propia y de forma consciente.

¿Y tú? ¿crees que tomas decisiones libremente?



El jinete en la onda de shock
Febrero 24, 2009, 12:41 pm
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Escritor de ciencia ficción, una de sus obras más famosas El jinete de la onda de shock, es un ejemplo perfecto de obra profética olvidada. Escrita en 1975, en ella se describe una sociedad construida alrededor de internet en la que existen gusanos y virus informáticos, tarjetas de crédito virtuales, técnicas de cifrado y anonimato.

El primer gusano real data de 1988 y se les puso el nombre en homenaje a la novela, el primer navegador web data de 1.993.



Yukio Mishima
Febrero 21, 2009, 12:13 am
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Escritor y dramaturgo japonés nacido en Tokio el 14 de enero de 1925

Mishima fue un escritor disciplinado y versátil. No solo escribió novelas, novelas de series populares, relatos y ensayos literarios, también obras muy aclamadas para el teatro Kabuki y versiones modernas de dramas Nō tradicionales.

Su escritura le hizo adquirir fama internacional y un considerable seguimiento en Europa y América, y muchas de sus obras más famosas fueron traducidas al inglés.

Viajó ampliamente, siendo propuesto para el Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones. Sin embargo, en 1968 su primer mentor Yasunari Kawabata lo gana por recomendación expresa de Mishima y el maestro reconoce sentirse avergonzado por haberlo ganado él y no Yukio. Sería imposible que otro escritor japonés lo ganase en los siguientes años…

En el año 1967, Mishima se alistó en las Fuerzas de Autodefensa de Japón y tuvo un entrenamiento básico. Un año más tarde formó la Tatenokai (Sociedad Escudo), milicia privada compuesta sobre todo por jóvenes estudiantes patrióticos que estudiaban principios de artes marciales y disciplinas físicas y que fueron entrenados a través de las Fuerzas de Autodefensa de Japón bajo la supervisión de Mishima

El 25 de noviembre de 1970, Mishima llevaba la última parte de su tetralogía a su editor. Después se dirigió junto con los miembros de su grupo a un cuartel del ejército que ocuparon.  Mishima salió al balcón para dirigirse a los soldados reunidos abajo.  Su discurso pretendía inspirarlos para que se alzaran, dieran un golpe de estado y devolvieran al Emperador a su legítimo lugar. Solo consiguió molestarlos y que le abuchearan y se mofaran de él. Como no fue capaz de hacerse oír, acabó con el discurso tras solo unos pocos minutos.

Tras el discurso a la tropa, él y su compañero Masakatsu Morita se suicidaron mediante seppuku. Mishima realizó su seppuku en el despacho del General Kanetoshi Mashita. Su kaishaku (asistente) trató tres veces de decapitarlo sin éxito. Finalmente, fue Hiroyasu Koga quien realizó la decapitación.

Mishima preparó su suicidio meticulosamente durante al menos un año y nadie ajeno al cuidadosamente seleccionado grupo de miembros de la Tatenokai sospechaba lo que estaba planeando. Mishima debía haber sabido que su intento de golpe jamás podría haber tenido éxito y su biógrafo, traductor, y antiguo amigo John Nathan sugiere que fue solo un pretexto para el suicidio ritual con el cual Mishima tanto había soñado. Mishima se aseguró de que sus asuntos estuvieran en orden e incluso tuvo la previsión de dejar dinero para la defensa en el juicio de los otros tres miembros de la Tatenokai que no murieron.



El gato de Schrödinger
Febrero 18, 2009, 12:13 am
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El experimento mental consiste en imaginar a un gato metido dentro de una caja que también contiene un curioso y peligroso dispositivo. Este dispositivo está formado por una ampolla de vidrio que contiene un veneno muy volátil y por un martillo sujeto sobre la ampolla de forma que si cae sobre ella la rompe y se escapa el veneno con lo que el gato moriría. El martillo está conectado a un mecanismo detector de partículas alfa; si llega una partícula alfa el martillo cae rompiendo la ampolla con lo que el gato muere, por el contrario, si no llega no ocurre nada y el gato continua vivo.

Cuando todo el dispositivo está preparado, se realiza el experimento. Al lado del detector se sitúa un átomo radiactivo con unas determinadas características: tiene un 50% de probabilidades de emitir una partícula alfa en una hora. Evidentemente, al cabo de una hora habrá ocurrido uno de los dos sucesos posibles: el átomo ha emitido una partícula alfa o no la ha emitido (la probabilidad de que ocurra una cosa o la otra es la misma). Como resultado de la interacción, en el interior de la caja, el gato está vivo o está muerto. Pero no podemos saberlo si no la abrimos para comprobarlo.

Si lo que ocurre en el interior de la caja lo intentamos describir aplicando las leyes de la mecánica cuántica, llegamos a una conclusión muy extraña. El gato vendrá descrito por una función de onda extremadamente compleja resultado de la superposición de dos estados combinados al cincuenta por ciento: “gato vivo” y “gato muerto”. Es decir, aplicando el formalismo cuántico, el gato estaría a la vez vivo y muerto; se trataría de dos estados indistinguibles.

La única forma de averiguar qué ha ocurrido con el gato es realizar una medida: abrir la caja y mirar dentro. En unos casos nos encontraremos al gato vivo y en otros muerto. Pero, ¿qué ha ocurrido? Al realizar la medida, el observador interactúa con el sistema y lo altera, rompe la superposición de estados y el sistema se decanta por uno de sus dos estados posibles.

El sentido común nos indica que el gato no puede estar vivo y muerto a la vez. Pero la mecánica cuántica dice que mientras nadie mire en el interior de la caja el gato se encuentra en una superposición de los dos estados: vivo y muerto.

Esta superposición de estados es una consecuencia de la naturaleza ondulatoria de la materia y su aplicación a la descripción mecanocuántica de los sistemas físicos, lo que permite explicar el comportamiento de las partículas elementales y de los átomos. La aplicación a sistemas macroscópicos como el gato o, incluso, si así se prefiere, cualquier profesor de física, nos llevaría a la paradoja que nos propone Schrödinger.

¿Se ha entendido algo? ¿se han entendido las implicaciones de este hecho?

Pista: ¿el observador puede determinar la realidad de lo observado (incluso un ser vivo? (el párrafo penúltimo es la clave)



Memento mori
Febrero 16, 2009, 12:13 am
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Recuerda que eres mortal.

La frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Roma antigua: Cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, tras él un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana con el fin de impedir que incurriese en la soberbia. Lo hacía pronunciando esta frase.

Quizá nos luciría mejor el futuro a todos si fuéramos conscientes de que mañana podemos no estar aquí.

¿Qué harías hoy si supieras que mañana vas a morir?

¡Pues hazlo!!

Dedicado a C.  Sabater



El progeso
Febrero 14, 2009, 12:13 am
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Erastóstenes de Cirene, sabio griego nacido en la actual Libia, en el siglo III a.C. calculó por primera vez, que se sepa, el radio de la Tierra midiendo los diferentes ángulos de la sombra de un palo.

Según él la Tierra media 6.366,19 km de radio

Las actuales mediciones sobre el radio de la Tierra dan el valor de 6.378 km.

Pero el Surya Siddhanta, texto hindú del siglo XX a.C.,  incluye un poema llamado “Circundando la Tierra” y en el cual se da por sentada su redondez.

La iglesia católica reconoce que la Tierra es redonda en el sigo XV d.C.



El otro Abel
Febrero 12, 2009, 12:13 am
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El matemático Niels Henrik Abel, nacido en 1802,  era noruego. Estaba orgulloso de ello (firmaba todos sus escritos como N. H. Abel, noruego), pero también era para él una carga. A principios del siglo XIX Cristianía (actualmente Oslo) estaba muy apartada de los ambientes matemáticos y científicos europeos que se concentraban en París y Berlín.

Hijo de un pastor protestante, destacó desde niño en las matemáticas. Siendo aún muy joven empezó a estudiar la solución de la ecuación de quinto grado. Pronto cambió de orientación y trató de demostrar, precisamente, la imposibilidad de resolver esas ecuaciones con métodos algebraicos. Lo logró cuando contaba 24 años. Tuvo que luchar contra la penuria económica (él mismo tenía que pagar la edición de sus obras) y contra la incomprensión de otros grandes matemáticos.

A pesar de todo se fue abriendo camino hasta lograr que la prestigiosa universidad de Berlín le ofreciera un puesto de profesor. Por desgracia, la oferta llegó demasiado tarde. Abel había muerto dos días antes, el 6 de abril de 1829, en Noruega, víctima de la tuberculosis.

Tenía sólo veintiseis años.