Archivado en: Contes
Súbitamente, tuve la impresión de que la losa de mármol sobre la cual estaba sentado se estaba moviendo. Se estaba moviendo, desde luego, como si alguien tratara de levantarla. Di un salto que me llevó hasta una tumba vecina, y vi, sí, vi claramente como se levantaba la losa sobre la cual estaba sentado. Luego apareció el muerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajo con su encorvada espalda. Lo vi claramente, a pesar de que la noche estaba oscura. En la cruz pude leer:
“Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fue bueno y honrado y murió en la gracia de Dios.”
El muerto leyó también lo que había escrito en la lápida. Luego cogió una piedra del sendero, una piedra pequeña y puntiaguda, y empezó a rascar las letras con sumo cuidado. Las borró lentamente, y con las cuencas de sus ojos contempló el lugar donde habían estado grabadas. A continuación con la punta del hueso de lo que había sido su dedo índice, escribió en letras luminosas, como las líneas que los chiquillos trazan en las paredes con una piedra de fósforo:
“Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre a disgustos, porque deseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó a sus vecinos, robó todo lo que pudo, y murió en pecado mortal.”
Cuando hubo terminado de escribir, el muerto se quedó inmóvil, contemplando su obra. Al mirar a mi alrededor vi que todas las tumbas estaban abiertas, que todos los muertos habían salido de ellas y que todos habían borrado las líneas que sus parientes habían grabado en las lápidas, sustituyéndolas por la verdad. Y vi que todos habían sido atormentadores de sus vecinos, maliciosos, deshonestos, hipócritas, embusteros, ruines, calumniadores, envidiosos; que habían robado, engañado, y habían cometido los peores delitos; aquellos buenos padres, aquellas fieles esposas, aquellos hijos devotos, aquellas hijas castas, aquellos honrados comerciantes, aquellos hombres y mujeres que fueron llamados irreprochables. Todos ellos estaban escribiendo al mismo tiempo la verdad, la terrible y sagrada verdad, la cual todo el mundo ignoraba, o fingía ignorar, mientras estaban vivos.
Pensé que también ella había escrito algo en su tumba. Y ahora, corriendo sin miedo entre los ataúdes medio abiertos, entre los cadáveres y esqueletos, fui hacia ella, convencido que la encontraría inmediatamente. La reconocí al instante sin ver su rostro, el cual estaba cubierto por un velo negro; y en la cruz de mármol donde poco antes había leído:
“Amó, fue amada, y murió.”
Ahora leí:
“Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló una pulmonía y murió.”
Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.
-G. De Maupassant
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I cried on my blood day
there was nothing that I
could hold on to
just a line could have helped
remind me of you, of you
I screamed till the blood came
I was living in a cloud of hope
lover’s kiss then they make a wish
to the end, they pretend
everyday hurts a little more
everyday hurts a little more
and I’ll do anything
yes I’ll do anything
to belong
to be strong
to say there’s nothing wrong
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(la más terrible novela jamás escrita)
No te figures que vas a salvarte, Winston, aunque te rindas a nosotros por completo. Jamás se salva nadie que se haya desviado alguna vez. Y aunque decidiéramos dejarte vivir el resto de tu vida natural, nunca te escaparás de nosotros. Lo que está ocurriendo aquí es para siempre. Es preciso que se te grabe de una vez para siempre. Te aplastaremos hasta tal punto que no podrás recobrar tu antigua forma. Te sucederán cosas de las que no te recobrarás aunque vivas mil años. Nunca podrás experimentar de nuevo un sentimiento humano. Todo habrá muerto en tu interior. Nunca más serás capaz de amar, de amistad, de disfrutar de la vida, de reírte, de sentir curiosidad por algo, de tener valor, de ser un hombre íntegro… Estarás hueco. Te vaciaremos y te rellenaremos de… nosotros.
[...]
No eres metafísico, Winston. Hasta este momento nunca habías pensado en lo que se conoce por existencia. Te lo explicaré con más precisión. ¿Existe el pasado concretamente, en el espacio? ¿Hay algún sitio en alguna parte, hay un mundo de objetos sólidos donde el pasado siga acaeciendo?
-No.
-Entonces, ¿dónde existe el pasado?
-En los documentos. Está escrito.
-En los documentos… Y, ¿dónde más?
-En la mente. En la memoria de los hombres.
-En la memoria. Muy bien. Pues nosotros, el Partido, controlamos todos los documentos y controlamos todas las memorias. De manera que controlamos el pasado,
[...]
-A ver, la pregunta siguiente.
-¿Existe el Gran Hermano?
-Claro que existe. El Partido existe. El Gran Hermano es la encarnación del Partido.
-¿Existe en el mismo sentido en que yo existo?
-Tú no existes -dijo O’Brien.
-G. Orwell
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I lost my heart, under the bridge
To that little girl, so much to me
And now I moan, and now I holler
She’ll never know, just what I found
That blue eyed girl, she said “No more”
That blue eyed girl, became blue eyed whore
Down by the water, I took her hand
Just like my daughter, I’ll see her again
Oh, help me, Jesus, come through the storm
I had to lose her, to do her harm
I heard her holler, I heard her moan
My lovely daughter, I took her home
Little fish, big fish, swimming in the water
Come back here, man, gimme my daughter
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Cuando el momento expresa soledad y quietud se llama sabi. Significa soledad en el sentido de desapego budista que ve todas las cosas como si ocurrieran «por sí mismas» en milagrosa espontaneidad. Esto acompaña la sensación de profunda, ilimitada quietud que trae una prolongada nevada, que amortigua todos los sonidos en sucesivas capas de blandura.
Cuando el artista se siente triste o deprimido y en esta peculiar vaciedad divisa algo corriente y modesto en su increíble «ser tal», este temple se llama wabi. El inesperado reconocimiento del fiel «ser tal» de las cosas muy corrientes, en especial cuando la melancolía del futuro momentáneamente ha frenado las ambiciones. Eso es wabi.
Cuando el momento evoca una tristeza más intensa y nostálgica, relacionada con el otoño y con la gradual desaparición del mundo, se llama aware. Es el momento crítico que ocurre entre el acto de percibir la fugacidad del mundo con pena y dolor, y el acto de verlo como la misma forma del Gran Vacío.
Y cuando se ve súbitamente algo extraño y misterioso, que sugiere algo desconocido y que nunca será descubierto, el estado de ánimo se llama yugen. Como significa una especie de misterio, es lo más difícil de describir, y los poemas deben hablar por sí mismos.
Estas palabras japonesas, prácticamente intraducibles, denotan los cuatro estados de ánimo fundamentales de furyu, es decir, la atmósfera general del «gusto» zen al percibir los momentos sin propósitos que surgen en la vida.
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Boul ma sene, boul ma guiss madi re nga fokni mane
Khamouma li neka thi sama souf ak thi guinaw
Beugouma kouma khol oaldine yaw li neka si yaw
mo ne si man, li ne si mane moye dilene diapale
Roughneck and rudeness,
We should be using, on the ones who practice wicked charms
For the sword and the stone
Bad to the bone
Battle is not over
Even when it’s won
And when a child is born into this world
It has no concept
Of the tone the skin is living in
It’s not a second
7 seconds away
Just as long as I stay
I’ll be waiting
-j’assume les raisons qui nous poussent de changer tout,
-J’aimerais qu’on oublie leur couleur pour qu’ils esperent
-Beaucoup de sentiments de races qui font qu’ils desesperent
-Je veux les deux mains ouvertes,
-Des amis pour parler de leur peine, de leur joie
-Pour qu’ils leur filent des infos qui ne divisent pas
-Changer
7 seconds away
Just as long as I stay
I’ll be waiting
It’s not a second
7 seconds away
Just as long as I stay
I’ll be waiting
And when a child is born into this world
It has no concept
Of the tone the skin is living in
And there’s a million voices
And there’s a million voices
To tell you what she should be thinking
So you better sober up for just a second
7 seconds away
Just as long as I stay
I’ll be waiting
It’s not a second
7 seconds away
Just as long as I stay
I’ll be waiting
I’ll be waiting
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Todo el mundo actúa siempre por motivaciones personales (más o menos complejas de adivinar).
En el caso de las buenas personas, simplemente su motivación egoista coincide coyunturalmente con el bien común.
Corolario: Nunca deis las gracias.