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[...]
Esta cuadrilla de adeptos se denominaba a sí misma Expedición de Exploración Eldorado, y creo que habían jurado guardar secreto. No obstante, su conversación era la de ávidos filibusteros: era temeraria sin osadía, avariciosa sin audacia y cruel sin valor; no había en todo el grupo ni un átomo de previsión o de seria deliberación, y no parecían darse cuenta de que esas cosas son necesarias para andar por el mundo.
[...]
En pocos dias la expedición de Eldorado se adentró en la paciente selva, que se cerró sobre ella como el mar se cierra sobre un buzo. Mucho depués llegó la noticia de que todos los burros habían muerto. No sé nada acerca de la suerte que corrieron los animales menos valiosos.
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Riding on any wave
There is the luck you crave
They don’t believe it now,
They just think it’s stupid
So got anything ?
Anyone could have done
Who would’ve cared at all, not you
Another heart has made the trade
Forget it, forget it, forget it
I don’t understand how a heart is a spade
But somehow the vital connection is made
Riding on anything
Anything’s good enough
Who would’ve thought it up someone like you
Just as they brought me round
Now that they brought you down
Roundabout and roundabout
Who wants a life anyway?
Another heart has made the grade
Forget it, forget it, forget it
I don’t understand how the last card is played
But somehow the vital connection is made
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El discípulo se reunió con su mentor espiritual para indagar algunos aspectos de la Liberación y de aquellos que la alcanzan. Departieron durante horas. Por último, el discípulo le preguntó al maestro:
-¿Cómo es posible que un ser humano iluminado pueda permanecer tan sereno a pesar de las terribles tragedias que padece la humanidad?
El mentor tomó entre las suyas las manos del perplejo discípulo, y le explicó:
-Tú estás durmiendo. Supóntelo. Sueñas que vas en un barco con otros muchos pasajeros. De repente, el barco encalla y comienza a hundirse. Angustiado, te despiertas. Y la pregunta que yo te hago es: ¿Acaso te duermes rápidamente de nuevo para avisar a los personajes de tu sueño?
- Anónimo hindú
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El Rey de T’sin mandó decir al Príncipe de Ngan-ling:
-A cambio de tu tierra quiero darte otra diez veces más grande. Te ruego que accedas a mi demanda.
El Príncipe contestó:
-El Rey me hace un gran honor y una oferta ventajosa. Pero he recibido mi tierra de mis antepasados príncipes y desearía conservarla hasta el fin. No puedo consentir en ese cambio.
El Rey se enojó mucho, y el Príncipe le mandó a T’ang Tsu de embajador. El Rey le dijo:
-¿Sabes lo que es la cólera de un rey?
-No -dijo T’ang Tsu.
-Son millones de cadáveres y la sangre que corre como un río en mil leguas a la redonda -dijo el Rey.
T’ang Tsu preguntó entonces:
-¿Sabe Vuestra Majestad lo que es la cólera de un simple hombre?
Dijo el Rey:
-¿La cólera de un particular? Es perder las insignias de su dignidad y marchar descalzo golpeando el suelo con la cabeza.
-No -dijo T’ang Tsu- esa es la cólera de un hombre mediocre, no la de un hombre de valor. Cuando un hombre de valor se ve obligado a encolerizarse, como cadáveres aquí no hay más que dos, la sangre corre apenas a cinco pasos. Y, sin embargo, China entera se viste de luto. Hoy es ese día.
Y se levantó, desenvainando la espada.
El Rey se demudó, saludó humildemente y dijo:
-Maestro, vuelve a sentarte. ¿Para qué llegar a esto? He comprendido.
-Anónimo chino
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Ada nos concede el virus-premio Amor Perfekto (a mi y a Buzzati, y a Kipling, y a Borges, y a Cortazar, y a Poe, y a Wilde, y a Kafka, y a tantos pensadores y músicos que nos hacen temblar).
Los virus nos enferman, cierto es, pero ¿quién renuncia a un beso por el riesgo?
Hasta el lunes, este blog tiene la gripe.
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Sun is shining
The weather is sweet yeah
Makes you wanna move your dancing feet
To the rescue
Here I am
I want you to know y’all
Here I stand
As the morning gathers a rainbow
I want you to know y’all
That I’m a rainbow with you
‘Cause I’m a hero
Like Robert de Niro
I know an Ital Rasta man
Got to keep I heights
Protection until time
The sun is shining
For you and there’s nothing else to do
War is explosive
You got to demonstrate
Don’t fight
‘Cause the sun is shining
For you
There’s nothing else to do
Woh yeah test the eye
Tes’ the eye….
Fear no evil
Channel like a lion
Channel like a lion
Some say – yeah
Money in my….
One on one
Money in my pocket
But I just can’t get your love
Some say – yeah
And the sun is shining
Don’t fight
And you got soul
And you’re chopping it up aero
For you….
There’s nothing else to do
I’m rougher than rough
Rougher than rough
‘Cause I’m a rainbow with you
Tougher than tough
Tougher than tough
Channel like a lion – yeah
This is some fashion – yeah
Channel like a lion
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Hoy, un relato algo largo, para no encoger en exceso la grandeza de Buzzati, nunca suficientemente alabado, también para Cris y sobretodo para los que se quedan, va por Raul a quien no conozco y quizá jamás conozca, va por ti:
Al cabo de una interminable espera, cuando la esperanza comenzaba ya a morir, Giovanni regresó a casa. Todavía no habían dado las dos, su madre estaba quitando la mesa, era un día gris de marzo y volaban las cornejas.
[...]
Estaba realmente algo pálido, y como consumido. Se quitó el gorro, avanzó hasta la mitad de la habitación, se sentó. Qué cansado, qué cansado, incluso sonreír parecía que le costaba.
-Pero quítate la capa, criatura -dijo la madre, y lo miraba como un prodigio, hasta el punto de sentirse amedrentada; qué alto, qué guapo, qué apuesto se había vuelto (si bien un poco en exceso pálido)-. Quítate la capa, tráela acá, ¿no notas el calor?
Él hizo un brusco movimiento de defensa, instintivo, apretando contra sí la capa, quizá por temor a que se la arrebataran.
-No, no, deja -respondió, evasivo-, mejor no, es igual, dentro de poco me tengo que ir…
-¿Irte? ¿Vuelves después de dos años y te quieres ir tan pronto? -dijo ella desolada al ver de pronto que volvía a empezar, después de tanta alegría, la eterna pena de las madres-. ¿Tanta prisa tienes? ¿Y no vas a comer nada?
-Ya he comido, madre -respondió el muchacho con una sonrisa amable, y miraba en torno, saboreando las amadas sombras-. Hemos parado en una hostería a unos kilómetros de aquí…
-Ah, ¿no has venido solo? ¿Y quién iba contigo? ¿Un compañero de regimiento? ¿El hijo de Mena, quizá?
-No, no, uno que me encontré por el camino. Está ahí afuera, esperando.
-¿Está esperando fuera? ¿Y por qué no lo has invitado a entrar? ¿Lo has dejado en medio del camino?
Se llegó a la ventana y más allá del huerto, más allá del cancel de madera, alcanzó a ver en el camino a una persona que caminaba arriba y abajo con lentitud; estaba embozada por entero y daba sensación de negro. Nació entonces en su ánimo, incomprensible, en medio de los torbellinos de la inmensa alegría, una pena misteriosa y aguda.
[...]
-Madre -repitió el hijo como si la conjurase a no decir nada más, a callar por caridad, a no aumentar la pena-. Ahora me tengo que ir, ahí está ése esperándome, ya ha tenido demasiada paciencia-. Y la miró fijamente…
Se acercó a la puerta; sus hermanos pequeños, todavía divertidos, se apretaron contra él y Pietro levantó una punta de la capa para saber cómo estaba vestido su hermano por debajo.
-¡Pietro! ¡Pietro! Estate quieto, ¿qué haces?, ¡déjalo en paz, Pietro! -gritó la madre temiendo que Giovanni se enfadase.
-¡No, no! -exclamó el soldado, advirtiendo el gesto del muchacho. Pero ya era tarde. Los dos faldones de paño azul se habían abierto un instante.
-¡Oh, Giovanni, vida mía!, ¿qué te han hecho? -tartamudeó la madre hundiendo el rostro entre las manos-. Giovanni, ¡esto es sangre!
-Tengo que irme, madre -repitió él por segunda vez con desesperada firmeza-. Ya lo he hecho esperar bastante. Hasta luego Anna, hasta luego Pietro, adiós madre.
Estaba ya en la puerta. Salió como llevado por el viento. Atravesó el huerto casi a la carrera, abrió el cancel, dos caballos partieron al galope bajo el cielo gris, no hacia el pueblo, no, sino a través de los prados, hacia el norte, en dirección a las montañas. Galopaban, galopaban.
Entonces la madre por fin comprendió; un vacío inmenso que nunca los siglos habrían bastado a colmar se abrió en su corazón. Comprendió la historia de la capa, la tristeza del hijo y sobre todo quién era el misterioso individuo que paseaba arriba y abajo por el camino esperando, quién era aquel siniestro personaje tan paciente. Tan misericordioso y paciente como para acompañar a Giovanni a su vieja casa (antes de llevárselo para siempre), a fin de que pudiera saludar a su madre; de esperar tantos minutos detrás del cancel, de pie, en medio del polvo, él, señor del mundo, como un pordiosero hambriento.
-D. Buzzati
